Lunes - 23.Abril.2018

¿Conocen el misterio de las horquillas que desaparecen en un mundo paralelo desconocido?

El misterio de las madres y las bolsas

¿Conocen el misterio de las horquilas que desaparecen en un mundo paralelo desconocido?

Estarán Uds. de acuerdo en que las horquillas, junto con las cucarachas, sobrevivirán al fin del mundo y a cualquier deastre universal. Son el único elemento en la tierra al que ni los poderes sobrehumanos de las madres consiguen vencer.

Estas enanas escurridizas, nos refierimos a las horquillas, no al insecto, desaparecen. Ni el típico grito de madre, desde el otro lado de la casa de: "a qué voy yo y lo encuentro" consigue acongojarlas y que aparezcan de repente. Tu jurarías que habías mirado ahí mil quinientas veces. Viene tu madre, y ahí está...

Sí amigos, lo hemos escuchado infinidad de veces. Las madres tienen ese tipo de habilidades. Acongojan a las cosas. Las cosas se escapan de tu cuarto, se esconden en el mundo de nunca jamás con los niños perdidos, Peter Pan y demás objetos jamás encontrados. Tu madre viene, y aparecen...

Hay otra habilidad importante, que no solemos comentar. ¿Qué tienen las bolsas de plástico para que haya cientos de miles de millones en nuestras casas, entrando y saliendo sin descanso? Y, sobre todo, ¿de dónde viene ese afán de las madres por coleccionarlas, acumularlas, doblarlas, guardarlas y conservarlas?. ¡Cualquiera le dice a su madre que se deshaga de unas cuantas ahora que las cobran en todos los establecimientos...!

Nos han llegado rumores de que algunas las guardan hasta en el coche o en los bolsillos de los abrigos, y en el bolso. Vale, en el bolso-Mary Poppins que llevan las mujeres, no sorprende que haya bolsas. Sólo les falta guardarse la bolsita como las abuelitas el pañuelo de tela... y contestan "hija, es que te sacan de un apuro en cualquier momento: si empieza llover, si alguien se marea en el coche, si el perro hace.... "

En definitiva, admitámoslo, las bolsas invanden nuestras casas sin control. Están por todos los lados. La gran excusa es : "bueno, luego a lo mejor la necesitaré para algo". ¡Mal! Porque, ¿sabes lo que ocurre?. Puede que necesites una o dos, o incluso tres. ¡No tres mil!. El peor momento de todos es cuando el día que necesitas una, no encuentras la que quieres y gritas "mamaaaaa, ¿tienes una bolsa?".